La intensidad no siempre explica la causa
El último detalle —un lápiz roto, apagar una pantalla, un cambio de plan— puede ser solo la gota final. Mira qué ha ocurrido durante la hora anterior antes de concluir que “se enfada por cualquier cosa”.
En plena explosión, menos lenguaje
Cuando la activación es alta, un discurso largo suele añadir más información a procesar. Una frase breve, tono calmado y espacio seguro puede ser más útil.
Hablar después
Cuando ya ha bajado la intensidad, sí podemos revisar: qué notó primero, qué podría avisarnos la próxima vez y qué opciones tiene para pedir una pausa.
No confundir acompañar con permitirlo todo
Podemos validar una emoción y mantener un límite a la vez: “Entiendo que estés enfadado. No voy a dejar que pegues”.
Una frase posible: “Ahora estás muy enfadado. Primero bajamos un poco y luego vemos qué ha pasado.”
Fuentes de referencia
CDC · Capacitación de padres en manejo conductual ↗NICE · ADHD: diagnosis and management ↗¿Necesitas ideas concretas para casa?
La Guía Premium reúne 30 herramientas prácticas organizadas por situaciones.